jueves, 7 de agosto de 2008

La Búsqueda

A veces pensamos que la vida es lo mejor, otras no tanto... sin llegar a darnos cuenta de que intrínsecamente poseemos la clave de todo cuanto pensamos.

Es fácil pensar algo y aferrarte a ello, sin embargo, solemos apostar por el primer caballo q aparece en la carrera, no por el perdedor, ni por el ganador, sino por el primero. y pensar no consiste en eso. eso es actuar a la deriva. y sinceramente, no creo q le haya ido bien a mucha gente, exceptuando a la q tiene una especie de don para que las cosas le vayan bien.
inmediatamente está el concepto de destino, el cual utilizamos a nuestro antojo para intentar aclarar la duda del porqué de determinadas situaciones. Creer, en una palabra, lo que no somos capaces de relacionar con nada. Y, señoras y señores, nuestro cerebro nos engaña. Aunque de buenas a primeras parezca que esto es una locura, si lo piensas bien te darás cuenta de que es así. Un ejemplo de ello (y quizá el más importante) es el hecho de que nosotros formamos nuestro destino, en base a nuestras decisiones (y todo son decisiones; desde el que ponernos al vestirnos, hasta la respuesta mental que vas a tener en determinadas situaciones, como cuando un niño recibe un insulto de otro, que puede decidir enfadarse y sentirse mal o puede decidir hacer caso omiso de lo que le están diciendo).

Pues bien, como iva diciendo, nuestro cerebro nos engaña, pues somos lo que somos, y tomamos las decisiones q tomamos debido a todas las decisiones que hemos tomado a lo largo de toodas las circunstancias de nuestra vida. El problema es q el cerebro, fuera de nuestro consciente, actúa en base a toodas desas decisiones, pero nosotros no. Nosotros lo hacemos más a corto plazo. Nos basamos en los últimos acontecimientos para pensar, y para cavilar acerca de nosotros, y para averiguar respuestas que ya sabemos de antemano.

Nuestro yo interior, el cual florece desde que nacemos y aparece en su plena amplitud cuando empezamos a tener uso de razón y a crear vínculos en nuestro cerebro (como qué es bueno y qué es malo), pero, debido a nuestra falta de asociación a la hora de ponernos a abstraernos en nuestras dudas, no somos capaces de llegar a vincular de nuevo con nuestro yo interior, nuestra verdadera personalidad, que nos hace únicos, maravillosos, y para lo que la naturaleza nos creó. Y yo lo sé, es muy difícil asociar todo, pq es mucho, pero nuestro cerebro lo hace el solito, para q nosotros solo tengamos que pensar lo justo. Pero eso es el gran problema de la humanidad. Queremos sentarnos y que nos lo den todo hecho. La vagancia por excelencia. La comodidad. La ergonomía. La máquina mágica que hasta te limpia el trasero.

Con esto solo os quiero animar a que dudeis de vuestras supuestas "propias" decisiones, y urguéis en vuestra mente, para encontrar el verdadero camino hacia las respuestas tan ansiadas de vuestra mente, y que tanto os afectan en la unión con vuestro corazón.
Estamos en una época en la que no existe ningún palo al que aferrarse, como fue la religión, como algún ídolo o libertador, o como algún filósofo en otras épocas; sino que más bien lo que hay es un vacío digital-consumista que nos encierra a todos en una cúpula de incomprensión hermética, impidiéndonos ver con claridad la esencia de nuestra especie, en una generación privada de una libertad de pensamiento general y a largo plazo, una generación postmodernista.

y la gran pregunta: ¿ Y ahora qué ?

Todos nos preguntamos eso alguna vez. Algunos, más absortos en su vida a corto plazo, con menos frecuencia que otros, pero todos al fin y al cabo. Pues bien, yo pienso que la respuesta está subjetivamente contenida en la pregunta, es decir, que la búsqueda en sí es nuestro propio motor para funcionar, y el sistema de encendido es la chispa de creer que hay algo más de lo q nuestro pensamiento es capaz de asociar a corto plazo.


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Y no, no estoy colocado de ninguna substancia estupefaciente, ni se me ha ido la olla por pensar tanto, ni estoy loco de ninguna d las formas posibles de "locura". Simplemente llegó un momento en el que me encontré vacío, desconectado de todo lo que yo creía y pensaba (las creencias: el gran error del pensamiento humano: Ej: esto es así pq lo digo yo!, yo creía que esto era así..., etc), y empecé a dudar de todo.

2 comentarios:

J.Pinedo dijo...

Perdón por las redundancias, pero escribo como pienso, sin alterar nada en absoluto. :)

Marga dijo...

mmm...
anda Pinedo...
me sorprendes!!

bueeeno, como me dijiste que tenías blog me paso y tal!
pero hoy no comento la actualización que es domingo y...ya se sabe!

Besos